Cómo derrotar a un enemigo poderoso

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Seguramente que alguna vez te has enfrentado ante situaciones muy difíciles. Es muy posible que ahora mismo te encuentres ante un problema que rebasa las posibilidades tuyas para resolverlo. 

Ese problema o dificultad que atraviesas es tu enemigo.

Como mujer te enfrentas a enemigos muy poderosos: Abandono del esposo, hijos con adicciones, grandes deudas, la pérdida de un hijo, violencia en el hogar, padres ancianos que requieren de cuidados, embarazos difíciles, enfermedades, procesos legales; y la lista podría extenderse más… 

Sí que son enemigos poderosos. ¿Identificas alguno de estos en tu vida? 

Quizá el problema es un gran temor por lo que pueda suceder más adelante… Tal vez es una depresión que no se quiere apartar de ti… O puede ser que te esté intimidando la vergüenza del “qué dirá la gente”… Y puedes agregar el que a ti te está mortificando.

No importa qué tan poderoso es tu enemigo. Dios me ha instruido hoy para que te diga que Él es tu ayuda efectiva para esa situación complicada que estás viviendo. Tú tienes que saber que el Señor es el único que puede rescatarte de esos enemigos. Atrévete a confiar en Él.

Quiero platicarte de Asa, rey de Judá. Esta historia está en la Biblia en 2 Crónicas 14:8-15: 

El país de Asa fue atacado por un ejército mucho más grande y poderoso que el suyo; pero este no fue un motivo para llenarse de miedo, tampoco buscó ayuda en otro país para enfrentarse a este enemigo. 

Él desplegó los ejércitos que tenía (v.10) y levantó su clamor al único Dios que podía librarlo de la derrota y la destrucción:

«¡Oh Señor, nadie sino tú puede ayudar al débil contra el poderoso! Ayúdanos, oh Señor nuestro Dios, porque solo en ti confiamos. Es en tu nombre que hemos salido contra esta inmensa multitud. ¡Oh Señor, tú eres nuestro Dios; no dejes que simples hombres prevalezcan contra ti!». 2 Crónicas 14:11 NTV

¿Sabes qué sucedió? Dios les dio la victoria. Él peleó por su pueblo y derrotó a los enemigos que los acosaban.

Esta historia nos enseña cómo derrotar a un enemigo poderoso en dos movimientos:

1.- Ponte en acción. Levántate, no te des por vencida antes de hacer algo… No te atemorices por lo difícil que parece la situación. No es tiempo para detenerse a quejarse o lamentarse. 

Es tiempo de levantar el ánimo con esas fuerzas que tienes, porque Dios te las ha dado. 

Los recursos que tienes son muy útiles cuando los activas para salir adelante. No importa si tienes poco o mucho. Úsalos para enfrentar a ese enemigo que te amenaza. 

2.- Clama a Dios. Pide a Dios que te ayude. Aunque tengas recursos a la mano para la solución del problema, acude al Señor en oración. Te toca confiar en Él, no en los recursos disponibles. Reconoce delante de Dios que no importa tu fuerza, ni tu dinero ni tus relaciones. 

Sólo tu Padre puede darte una victoria total sobre ese enemigo que parece muy grande. Para Él no hay enemigo tan poderoso. Quizá pienses que eres débil, pero lo glorioso está en que Dios siempre te liberará del más fuerte. 
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Amiga, no hay problema tan grande para que el Señor no te libre. Cuando te enfrentas a algo que va más allá de tus fuerzas, siempre puedes acudir al Dios Todopoderoso y en Él siempre tendrás victoria.

Recuerda compartir este mensaje en tus redes sociales para bendecir a quienes necesitan levantar su ánimo en los problemas. 

Que el Señor te bendiga y te ayude en todo lo que necesites, tu amiga,


Lidia E. Cames