Una mente brillante

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¿Sabías que tú tienes una mente brillante? ¡Claro!

Desde el momento que tú aceptaste que Jesús es tu Salvador, su mismo Espíritu entró a vivir en ti… Por lo tanto, tú tienes la capacidad de pensar como Él piensa.

«¿Quién puede conocer los pensamientos del SEÑOR? ¿Quién sabe lo suficiente para enseñarle a él? Pero nosotros entendemos estas cosas porque tenemos la mente de Cristo». 1 Corintios 2:16

Tú puedes entender todas las cosas espirituales… puedes conocer los pensamientos de Dios porque Él te ha dado su Espíritu Santo.

La mente de Cristo te sirve para tener la convicción de que todas las promesas que Dios te da son ciertas y verdaderas…

Por la mente de Cristo tú sabes que las moradas celestiales son reales… que eres perdonada de todo pecado…
Por la mente de Cristo entiendes la soberanía de Dios.

¡Qué belleza!

Tú tienes dentro de ti la facilidad de saber los secretos de Dios… sólo tienes que saberlo y aceptarlo… no hay secretos de Dios para ti… activa hoy la mente de Cristo que está en ti y deja de examinar todo de acuerdo al mundo, sino de acuerdo a la sabiduría de Dios.

Ahora: Si Dios te ha dado la capacidad de comprender los secretos espirituales… Ni qué decir de los asuntos terrenales: sabiduría, inteligencia y conocimiento directamente de la mano de Dios.

Como Daniel y sus amigos, eres diez veces mejor… porque tienes la mente de Cristo.

Tu vida va a cambiar a partir de hoy, de eso estoy segura.

Oramos:

"Padre Dios, te doy gracias por depositar en mí de tu Espíritu y los pensamientos de Cristo. Hoy comprendo que necesito creer y caminar de acuerdo a esta verdad… Te pido que me ayudes a recordar en todo momento que ya no voy a pensar como piensa el mundo, sino como piensa Cristo… Deseo tener discernimiento espiritual para vivir mi vida como tú quieres que la viva. En el nombre de Jesús".

Mi brillante amiga, deseo que a partir de ahora empieces a fluir en todo ese potencial que Dios te ha otorgado… No dejes de comentar y compartir esta entrada con alguien que lo necesite.

Dios te guarde,

Lidia E. Cames