¿Te interesa tener un corazón nuevo?

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te interesa tener un corazón nuevo devocional cristiano y mensaje de aliento

¿Te interesa tener un corazón nuevo? A mí me interesa… y mucho.

Los corazones necesitan arreglos: Reciben todas las ofensas. Les cuesta perdonar. No les gusta obedecer. A veces no son agradecidos. A menudo se llenan de orgullo. Sólo piensan en sí mismos… Y la lista puede ser larga: rebeldía, venganza, dificultad para amar, resentimiento…

Esta es la promesa de Dios que nunca falla:

 «Pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil. Pondré en ustedes mi Espíritu, y haré que cumplan mis leyes y decretos». Ezequiel 36:26-27

A Dios le agrada ver tu corazón.

¿En qué condiciones está tu corazón?

Tal vez te han lastimado mucho el corazón… has pasado por ofensas, rechazo, abandono, maltrato, heridas, o posiblemente cargas culpas por tus decisiones equivocadas del pasado…

Todo esto te ha marcado de manera dolorosa… Es posible que ahora tengas mucha dificultad para perdonar, para controlar tus reacciones o para obedecer:

No puedes pasar por alto ninguna ofensa.

Es posible que hasta donde no hay intención de atacarte, tú veas lo contrario… Siempre estás a la defensiva porque tu corazón ya no resiste más dolor.

Tal vez la vergüenza te ha marcado con timidez.

O el miedo te impulsa a querer controlar todo y a todos.

Quizá la culpa no te permite hablar y actuar libremente, con tal de que nadie te haga ver tu pasado.

Esto es lo que Dios llama ‘corazón duro’ o ‘corazón de piedra’…

Quiero decirte que Dios está dispuesto a sanar tu corazón y quitar esta dureza que no te deja ser feliz. Por medio de la sangre que Jesús derramó en la cruz puedes tener vida nueva. Dios cambia tu corazón… lo sana… lo restaura… lo hace nuevo.

Dios te da un corazón nuevo.

Lo que necesitas es rendirte ante Él y reconocer que lo necesitas, acepta y cree que su poder transformador cambia totalmente tu dolor por gozo… Por medio de Jesucristo, tu vida tendrá una nueva esperanza y un nuevo sentido. Sólo es cuestión de fe.

Oramos:


“Mi Dios, yo creo que Jesucristo se sacrificó en la cruz para reconciliarme contigo. Hoy vengo ante ti para entregarte mi corazón, para que lo transformes y lo hagas nuevo conforme a tu promesa. Quiero agradarte, pero no podré hacerlo a menos que tú tomes el control de mi vida y pongas tu Espíritu Santo en mí. Necesito un corazón obediente, agradecido, humilde y amoroso como el tuyo. Cámbiame, Señor. Para tu gloria y honra. En el nombre de Jesús”.