Tres leyes de la siembra y la cosecha

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La ley de la siembra y la cosecha ha sido establecida por Dios desde el principio de los tiempos. 

Una de las promesas de Dios es la cosecha… Promete enviar la lluvia para regar los campos en tiempo y fuera de tiempo, para que todo el que siembra siempre disfrute de la cosecha.

Y esta promesa de siembra y cosecha se aplica a todo. A esas áreas de tu vida donde esperas un resultado o una respuesta que te pueda favorecer…En tus relaciones familiares, tu lugar de trabajo, tus amistades, tu economía, en tu salud y mucho más.

En la Palabra de Dios existen algunos principios para que tengas siempre una cosecha excelente. Hoy te comparto tres de ellos:

1.- El fruto siempre depende de la siembra:

«Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará». Gálatas 6:7

Esto quiere decir que si siembras semillas de maíz cosecharás maíz, si siembras semillas de naranjas cosecharás naranjas, si siembras semillas de girasol, cosecharás flores de girasol… y así sucesivamente.

Cuando era niña, oí que alguien dijo que la manzana no se da en la calurosa y húmeda región donde vivíamos; porque es un fruto originario de terrenos con clima frío… Pero que si siembras la semilla de la manzana cosechas guayabas (¡Hazme favor!).

Entonces yo quise intentarlo. Me imagino que ya sabes lo que sucedió, ¿no? Sí, claro: las semillas no brotaron. Se pudrieron. Pero de guayabas ¡nada!

Y es porque es un principio bíblico: todo lo que siembras es lo que cosechas.

En cualquier área de la vida es real la siembra y la cosecha: Cuando tú sonríes, casi siempre te responden con una sonrisa… Pero si tu expresión es de dureza, seguramente no te darán una sonrisa.

No puedes esperar lo bueno de la vida si tú no le has dado lo mejor… Hoy es día de cambiar el enfoque: No buscaremos que nos den, sino que nosotros empezaremos a sembrar lo que queremos cosechar…

Si necesitas amor, empieza tú primero a amar…

Si necesitas que tu salud sea restaurada, invierte tiempo orando con fe y creyéndole a Dios; pero también haz cambios en tus hábitos alimenticios, haz ejercicio, sigue tu tratamiento médico…

Si necesitas ser aceptada por los demás, valora y acepta a todos los que te rodean…

Si necesitas dinero, comparte lo que tienes con el que necesita… Dale a Dios lo que es de Él…

Si necesitas un ascenso en tu trabajo, ocúpate en llegar temprano, cumplir con tus tareas y más allá de lo que te corresponde.

Al principio es difícil, pero cuando te decides a sembrar, Dios respalda su palabra y te ayuda a continuar...

2.- Hay un tiempo establecido entre la siembra y la cosecha:

El campesino siempre tiene que esperar un tiempo para cosechar el fruto de las semillas que sembró. Hay un tiempo de cosecha según la semilla que se siembra, cada una tiene su tiempo de crecimiento y madurez.

«No debemos cansarnos de hacer el bien. Si no nos rendimos, tendremos una buena cosecha en el momento apropiado». Gálatas 6:9

No podemos pretender tener resultados positivos en aquello donde empezamos a hacer cambios. Ten la paciencia de esperar a que las semillas germinen, crezcan y den fruto.

Cuando empecé a hacer cambios en mi relación con mis hijos, ellos se desconcertaron; porque siempre fui muy dura y estricta con ellos, y de pronto empecé a pedirles perdón, a decirles que los amaba y que ellos son lo más importante en mi vida… Se preguntaban si estaba enferma o loca…

Pero después de algunos meses comencé a ver el fruto de mi siembra, su actitud empezó a cambiar poco a poco. Hoy puedo decir que la relación con ellos es muy cercana y satisfactoria. Mi cosecha es abundante, gracias a Dios.

Fortalécete en el poder del Espíritu Santo para ejercer la fe y la paciencia mientras esperas que tus semillas de amor, de disciplina, de buena administración en las finanzas, de buenos hábitos alimenticios o las que estés sembrando, empiecen a dar los primeros frutos.

Seguro que llegará el tiempo de la cosecha, no te desanimes.

3.- La cantidad de semilla determina el tamaño de la cosecha.

Todo buen agricultor sabe que cuanto más grande sea el terreno donde siembra, más grande será la cosecha que recoja. En la Biblia encontramos este principio.

«Recuerden lo siguiente: un agricultor que siembra sólo unas cuantas semillas obtendrá una cosecha pequeña. Pero el que siembra abundantemente obtendrá una cosecha abundante». 2 Corintios 9:6

Cualquiera que sea la semilla que tú estás sembrando, toma en cuenta que conviene que sea mucha. Es bueno que seas constante y muy generosa: perdonar muchas veces, bendecir mucho, dar con abundancia… Sin escatimar esfuerzos ni recursos… con todo lo que tengas a tu alcance.

Cuando se trata de hacer el bien, lo haremos abundante y persistentemente... Así aseguramos una cosecha grande en el área de necesidad. Es una ley de Dios.

¿Tu necesidad es grande? Entonces tu siembra tiene que ser grande, seguro que cosecharás abundantemente.

Conclusión:

Si tú aplicas estos principios bíblicos en lo que siembras a diario, seguramente tu vida será prosperada en todo lo que hagas, porque las leyes que Dios estableció no son alteradas… Empezarás a ver frutos y tu cosecha será abundante.

-Cuidemos las semillas que andamos sembrando: palabras, actitudes, hábitos, dinero o lo que sea; porque eso cosecharemos.

-Tengamos paciencia y esperemos el tiempo exacto para recoger la cosecha.

-Sembremos abundantemente para asegurar una cosecha generosa.


Seguramente tú conoces más acerca de la siembra y la cosecha… Espero tus comentarios.