Producir frutos de justicia

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¿Sabes cuáles son los frutos de justicia? ¿Cómo puede una hija de Dios producirlos?

Es voluntad de Dios que sus hijos tengamos frutos… En repetidas ocasiones el Señor nos compara con árboles en su Palabra, árboles con frutos; mira estos versículos bíblicos:

«Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada». Juan 15:5

«…Serán llamados robles de justicia, plantío del SEÑOR, para mostrar su gloria». Isaías 61:3b

Y como los buenos árboles, tenemos que producir frutos… No podemos ser árboles sin frutos, porque dice que la rama que no da fruto es cortada y echada al fuego (Juan 15:6).

Isaías 61:3 nos da más luz acerca de qué clase de frutos tenemos que dar: Son frutos de justicia… Esos son los frutos que el Señor Jesús les decía a sus discípulos en Juan 15:5

Frutos de justicia…

¿Cuáles son?

«Llenos de los frutos de justicia que vienen por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios». Filipenses 1:11

Son las buenas obras que nosotros hacemos, como evidencia de que Jesucristo es nuestro Salvador. Son todas las cosas que hacemos y que hacen que la gente diga: ‘Verdaderamente esta mujer ha sido cambiada por Dios’…

Pongamos atención a la palabra “Llenos”. Esto nos sugiere que debe haber abundancia de fruto… Que siempre nuestro Dios recoja de nosotros una abundante cosecha de buenas acciones.

Quiere decir que debemos mantenernos en la rectitud que a Dios le agrada…

¿Cómo lograremos esto? Parece que es muy agotador estar cuidando todo lo que hacemos, decimos y pensamos…

Es cierto… Pero Dios sabe que tú y yo no podemos (por nuestro propio esfuerzo) vivir en la santidad que Él requiere. Por eso nos deja esta preciosa promesa en la Biblia:

«Porque así como la tierra hace que broten los retoños, y el huerto hace que germinen las semillas, así el Señor Omnipotente hará que broten la justicia y la alabanza ante todas las naciones». Isaías 61:11

¡Dios lo hará! Como germinan las semillas en la tierra, y crecen las plantitas… Dios hará que con su amor y poder broten de nuestro corazón las obras de justicia. 

Nosotras no podremos hacerlo solas. 

Dios hará que eso suceda en nuestro interior. Es una promesa que se cumplió cuando Jesús vino a este mundo para darnos salvación.

Volvemos a nuestro pasaje de Filipenses 1:11

«…que vienen por medio de Jesucristo»:

Las promesas de Dios se cumplen en Jesús. Él es la semilla que germinará en tu corazón y dará fruto abundante de justicia. Por medio de Jesús sí podemos dar frutos de justicia. 

Dios lo envió para que nos ayude a vivir haciendo buenas obras que broten desde muy profundo del corazón y no como resultado de nuestra propia rectitud… 

Jesús es nuestra justicia, es el que nos impulsa inexplicablemente a hacer lo bueno.

¿Por qué nos conviene dar mucho fruto?


«Cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos. Eso le da mucha gloria a mi Padre». Juan 15:8

1.- Para dar testimonio de ser seguidoras de Cristo.

2.- Para gloria y honra del Padre. Ahí es donde el mundo le dará la debida honra al único que la merece: “…para gloria y alabanza de Dios”. No será una bondad fingida, sino auténtica justicia germinada por el poder de la salvación que Jesucristo nos ha dado.

¿Oramos?


“Amado Jesús, te doy gracias porque tú vives en mi corazón y eres quien gobierna mi vida. Hoy te pido perdón por haber intentado ser justa y recta según mis propias fuerzas. Te pido que cambies las motivaciones de mi corazón, para que todo lo que yo haga, siempre sea con la finalidad de que el Padre sea glorificado a través de mis buenas acciones. Ayúdame cada día a tomar la elección de honrar a Dios con mi mente, con mi boca y con mi ser entero. Amén.”

(Entrada antigua: "Dando fruto de justicia")