Tener madurez en la fe

07:00 1 Comments A+ a-

tener madurez en la fe reflexiones cristianas con imágenes

Este mensaje te servirá para que tu fe adquiera la madurez que se necesita para ver los milagros de Dios en provisión, en sanidad, en amor, en paz, en gozo y en todas las áreas de tu vida.

Es fácil decir: Dios es todo para mí, porque nuestra mente sabe que Dios es todo. Algunas de nosotras hemos escuchado esta frase desde que nacimos; pero la forma en que vivimos esta frase es muy diferente.

No es que no lo creas (¡porque sí lo crees!)… lo que pasa es que las emociones y sentimientos son muy inestables: ellas suben, bajan, cambian y se mueven de acuerdo a las circunstancias.

Cuando todo va de acuerdo a nuestros intereses es cuando sentimos que Dios es todo; pero cuando las cosas no salen como nosotros deseamos… ahí es donde ya se nos dificulta siquiera pensar que Dios es todo.

Dice la Biblia que en Cristo estamos completas, eso significa que con Cristo deberíamos tener paz en medio de aquello que no vemos todavía.

Entonces ¿por qué en medio de la dificultad o la carencia no lo sentimos? Porque esto no es cuestión de sentir, es cuestión de creer. Para creer, necesitamos decidir que lo vamos a creer y vamos a echar fuera toda ansiedad y temor de nuestras vidas. Dios nos ha dado a Cristo para que llene todos los vacíos de tu vida y la mía.

¿Qué tengo que hacer? Establecer esta verdad:

“Dios es todo lo que tengo y necesito, y elijo esperar en Él”…

Repíteselo a tus emociones cuantas veces sea necesario. Tú eres una hija de Dios y no te mueves por lo que las circunstancias, las emociones o los sentimientos dictan: tú y yo nos movemos de acuerdo a lo que la Biblia dice que tenemos, que somos o que podemos hacer. Porque ella contiene todas las instrucciones, las verdades y las promesas de Dios para sus hijos.

Confía en el Señor y acepta que Él te da lo que necesitas, que todo lo que tienes es lo que necesitas. Te pones en sus manos y sabes que ahí estás totalmente segura.


Dejemos de sufrir por lo que no tenemos y empecemos a agradecer lo que sí tenemos; porque así es como empezamos a crecer en la fe y llegamos a la madurez en nuestra relación con Dios. Recuerda que a Dios le agrada tu fe.

En todo este proceso de decidir vivir por lo que Dios dice, habrá un poco de dolor y ansiedad por renunciar a nuestros deseos; pero Dios es fiel y no te abandonará, seguramente estará contigo abrazándote con su amor y dándote de su paz. Confía en Él.

1 comentarios:

Write comentarios