La Palabra de Dios no vuelve vacía

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Es importante que confesemos con nuestra boca lo que la Palabra de Dios dice para nuestras situaciones, porque tiene poder de producir cambios y de hacerte prosperar en el área de tu vida que lo necesitas. Mira este pasaje bíblico:

«La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra. Hacen crecer el grano, y producen semillas para el agricultor y pan para el hambriento.
Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe». Isaías 55:10,11

El Señor mismo está diciendo que su Palabra va cumplir el propósito para el que la habló. No se queda sin surtir efecto, sino que producirá aquello que Él está diciendo.

Siempre que tú proclames la Palabra de Dios para un área específica de tu vida, de tu familia, de tu trabajo, de tus relaciones siempre tendrá éxito; porque es como una orden de Dios para esa situación.

Otra razón por la que es bueno declarar con fe la Palabra de Dios es que cuando tú la oyes constantemente, tu fe es aumentada y fortalecida.

«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios». Romanos 10:17

¿Para qué necesitas una fe grande y firme? Porque tu fe es lo que hace que la mano de Dios se mueva a tu favor. Cuanto más grande es tu fe, más le agradas a Dios y ahí es donde las bendiciones fluyen.

«Sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad». Hebreos 11:6

Te animo para que hoy empieces a aplicar la Palabra de Dios a tus circunstancias, quiere decir que ahí vas a establecer su voluntad… Son bendiciones y promesas de Dios para cubrir todos los aspectos de tu vida, seguro se cumplirán.

Aquí te comparto unas porciones bíblicas que he adaptado como para que las digas en caso de enfermedad… Es para que tu fe sea aumentada y produzca sanidad en tu cuerpo. 
No es como una “letanía”… Sino que con tu fe vas generando poder de Dios. Cada vez que sientas desanimarte en medio de las dolencias, revístete de fe y proclama la voluntad de Dios para tu salud.


Cristo llevó mis enfermedades y sufrió mis dolores y por su llaga he sido curada.
Con mi boca bendigo al Señor y Él sana TODAS mis dolencias, y me rejuvenezco como el águila.
Sé que la voluntad de Dios es que yo tenga salud; así que confieso y creo que yo tengo mucha salud.
Mi esperanza está en el Señor, por lo tanto afirmo que tengo nuevas fuerzas, me levanto en alas como las águilas; puedo correr sin cansarme y caminar sin fatigarme.
Jesús me ha dejado su paz, y no es una paz falsa como la que hay en el mundo, por eso mi corazón no se altera, ni tengo miedo.
Confieso que Dios me guarda en perfecta paz porque mi pensamiento está constante en Él, porque en Él he confiado.
Afirmo que Dios no me ha dado espíritu de cobardía o temor, sino de poder, de amor y de dominio propio. No acepto vivir en temor porque el temor no viene de Dios.

Isaías 53:4, 5; Salmo 103:2, 5; 3 Juan 2; Isaías 40:29, 31; Juan 14:27; Isaías 26:3; 2 Timoteo 1:7

Los siguientes temas pueden ayudarte y te darán más luz acerca de la importancia y el poder que hay cuando confesamos lo que dice la Biblia: