Me altera el desorden en la casa de mis hijos

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temas de consejería Me desespero y me preocupa el desorden en la casa de mis hijos

Pregunta: Me desespero de que mis hijos no sean ordenados en las cosas de su hogar y me irrito y preocupo mucho por eso. ¿Cómo dejar de hacerlo?

Respuesta: Entiendo que tus hijos ya no viven contigo y eso es algo muy importante a considerar, porque ellos ya no están bajo tu control y merecen ser tratados con amor y respeto de tu parte. Así que paso a sugerirte algunos pasos a seguir:

Ø Antes de realizar cualquier acción es necesario dominar la irritación o enojo que te provoca la situación.

Ø En oración acude a la presencia de Dios y entrégale esta situación que a ti te altera. Ya no te preocupes…

La Biblia dice: “No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). Dile al Señor tu preocupación, suéltala, entrégale a tus hijos y pídele que Él tome el control de ellos… Que Él mismo los guíe. Él es un Dios de orden, además te da una promesa que dice: “Yo, el Señor, enseñaré a todos tus hijos, y su paz se verá multiplicada” (Isaías 54:13). Confía en que Él es fiel y cumple todas sus promesas siempre que las creas y las esperes.

Ø En Filipenses 4:7 está el siguiente paso a seguir: Deja que Dios te llene de su paz que sobrepasa todo entendimiento.  Tienes que decir con voz audible: “Señor, yo recibo tu paz que sobrepasa todo entendimiento y declaro que llena mi corazón y mis pensamientos. Gracias, porque ahora sé que tú estás a cargo de mis hijos”.

Ø Cada vez que recuerdes o veas el desorden en el hogar de tus hijos tendrás que recordar y si es posible declarar con tu boca: “Esto no es asunto mío. Ya se lo entregué al Señor, Él se hará cargo de mis hijos… Yo no tengo el control, lo tiene Dios. Mi mente y mi corazón están llenos de su paz sobrenatural”.

Ø Ahora cuando vayas a visitar a tus hijos puedes empezar por elogiar aquella área donde sí haya orden. Seguramente hay algún espacio que sí esté ordenado. Siempre es bueno reforzar los puntos buenos.

Ø Sugerir con mucha sutileza algunos cambios que podrían hacerse en su hogar. Por ejemplo: ‘Es linda tu casa, podrías aprovechar más el espacio si…” o ‘tu cocina se vería mejor si colocaras…’ Si estás en posibilidad y la relación con tus hijos lo permite, podrías ofrecer tu ayuda.

Bendice a tus hijos todo el tiempo… veas lo que veas, oigas lo que oigas, es necesario que los bendigas. Toda palabra de bendición que los padres lanzan a sus hijos, tiene efecto positivo en la vida de ellos. Tendrás paz en tu corazón, podrás amar incondicionalmente a tus hijos y Dios obrará en ellos cambiando sus corazones y su forma de vivir.