Prosperidad para los íntegros

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Una promesa de prosperidad que Dios ofrece a quienes son sinceros con Él.

Cuando mi esposo y yo nos casamos no teníamos más que nuestra ropa en una maleta cada uno y mucho amor en nuestros corazones, con ilusiones de una vida exitosa. 

Sin embargo, al poco tiempo nos alejamos de Dios. Vivimos sin Dios aproximadamente 20 años... Nuestra familia sufrió muchas pérdidas en todas las áreas; pero Dios en su misericordia nos alcanzó y nos atrajo hacia Él con cuerdas de amor.

Llegamos a los pies de Cristo con nuestra familia dividida y llena de rencores, con una economía llena de deudas y muchas carencias en nuestro corazón... Pero decidimos rendirnos a Él con un corazón arrepentido y dispuestos a amarle y a servirle.

Desde ese tiempo hasta ahora hemos visto la mano de Dios prosperando cada área de nuestras vidas y de nuestra familia... Dios ha sido fiel con esta promesa:
 
«Auque tu principio haya sido insignificante, con todo, tu final aumentará sobremanera». Job 8:7

En los versículos 5 y 6 de Job 8 está la clave para obtenerla: 


«Pero si tú vuelves la mirada a Dios, si le pides perdón al Todopoderoso, y si eres puro y recto, él saldrá en tu defensa  y te devolverá el lugar que te corresponde».

Tal vez fallaste a Dios y crees que lo que estás viviendo ahora es una ‘justa consecuencia’ de tus decisiones. 

Deja… Vuélvete al Señor, pídele perdón, corrige tu camino y empieza a actuar con sinceridad, muéstrale la realidad de tu corazón, determina cambiar el rumbo de tu vida y decide vivir haciendo la voluntad de Él y agradándole en todo.

Siendo un Dios de amor, que se llena de compasión por sus hijos, te perdonará, te limpiará, te restaurará y te levantará de la condición que ahora lamentas (v. 5,6)… 


Cuando Dios te promete un final con abundancia, se refiere a todas las áreas de tu vida: familiar, espiritual, material y económica, emocional y relacional... Dios te da una prosperidad integral. 

No importa dónde te encuentres ahora, sólo necesitas entregarle tu vida, tu voluntad, tu familia, tus finanzas y todo aquello a lo que te estás aferrando ahora; para que Él meta su mano y empiece a sanar y a prosperar.


El Señor no te dará la espalda, sino que con mucho amor te aceptará, tomará tu corazón y te hará recuperar todo aquello que has perdido. No sólo te devolverá el bienestar anterior, sino que lo aumentará en gran manera… Lo que eras antes será insignificante comparado con la grandeza que Dios pondrá en tu vida restaurada.

 Lo que tenías antes será poco comparado con lo que te dará ahora… La gloria y la unción que tenías antes será pequeña comparada con lo que ahora derramará sobre ti. 


Toma esta promesa… créela… da pasos y vívela!